El clima vuelve a poner a prueba a la logística internacional.
Mientras China todavía enfrenta las consecuencias de una temporada marcada por fuertes lluvias y actividad ciclónica, el tifón Saudel avanza hacia el oeste y mantiene en alerta a las autoridades por su posible llegada a la costa oriental del país.
Según la información disponible al 26 de agosto, Saudel presenta vientos sostenidos de gran intensidad y avanza por el mar de China Oriental. Los pronósticos indican que podría aproximarse a las costas de Zhejiang y Fujian entre el 27 y el 28 de agosto, aunque la trayectoria y la intensidad pueden modificarse.
¿Por qué el tifón Saudel preocupa al comercio exterior?
Cuando un tifón de gran intensidad se aproxima a una zona portuaria, las autoridades pueden establecer restricciones para proteger a las personas, las embarcaciones y las instalaciones.
Esto puede traducirse en:
- Suspensión temporal de operaciones portuarias.
- Restricciones o interrupciones de navegación.
- Suspensión del pilotaje de buques.
- Cancelación o pérdida de ventanas de atraque.
- Demoras en la carga y descarga de contenedores.
- Dificultades para coordinar el transporte terrestre.
- Reprogramación de itinerarios.
- Buques esperando fondeados.
- Mayor presión sobre los costos logísticos.
- Menor disponibilidad de espacios en determinadas salidas.
El problema es que la reapertura de un puerto no significa necesariamente que la operación vuelva inmediatamente a la normalidad.
Después de un cierre preventivo, los buques que estaban esperando deben ingresar, las cargas acumuladas tienen que ser procesadas y las nuevas operaciones deben volver a acomodarse dentro de la programación existente.
Ningbo, uno de los puntos que concentra mayor atención
Entre las zonas mencionadas en los reportes, Ningbo aparece como uno de los puertos que requiere mayor seguimiento ante la trayectoria proyectada de Saudel.
Aunque el centro del tifón no necesariamente pase exactamente sobre el puerto, la proximidad del fenómeno puede generar condiciones adversas para la navegación.
Entre los posibles efectos se encuentran:
- fuertes vientos;
- oleaje elevado;
- restricciones de navegación;
- suspensión del servicio de pilotaje;
- cierres temporales;
- cancelación de ventanas de atraque;
- buques esperando en fondeo;
- retrasos en las operaciones de carga y descarga.
¿Y qué pasa con Shanghái?
Aunque el centro de Saudel no impacte directamente sobre el puerto, la actividad de Shanghái puede verse afectada por las condiciones de navegación en el Mar de China Oriental, por los retrasos de buques provenientes de otros puertos y por la pérdida de ventanas de atraque.
Esto puede generar una situación muy conocida para quienes trabajan en logística:
Un puerto no necesita recibir el impacto directo del tifón para sufrir una disrupción logística.
Si un buque se demora en una escala anterior, llega tarde a Shanghái y pierde su ventana de atraque, la consecuencia puede trasladarse al resto del itinerario.
Y cuando ese buque forma parte de una cadena de servicios internacionales, el retraso puede terminar repercutiendo en cargas destinadas a otros continentes.

¿Podrían aumentar los costos de los fletes?
Es una de las variables que habrá que monitorear durante las próximas semanas.
Cuando se combinan:
menos salidas + menor disponibilidad de espacios + congestión + reprogramaciones
puede aparecer presión sobre las tarifas.
No significa que todos los fletes vayan a aumentar automáticamente ni que el impacto sea igual para todas las rutas. Pero sí existe un escenario de mayor incertidumbre para quienes tengan cargas pendientes de embarque.
Además del flete marítimo, una demora puede generar otros costos asociados a la operación.
Por ejemplo:
- almacenamiento;
- demoras;
- transporte terrestre;
- modificaciones de reservas;
- gastos derivados de reprogramaciones;
- costos financieros por mercadería que tarda más en llegar.
¿Qué deberían hacer los importadores?
1. Revisar las cargas próximas a embarcar
Identificar qué operaciones tienen fecha de embarque cercana y cuáles dependen de puertos potencialmente afectados.
2. Consultar regularmente a la naviera o al operador logístico
Las condiciones pueden cambiar rápidamente. Una reserva confirmada hoy podría ser modificada posteriormente.
3. Revisar posibles roll overs
Si una carga no embarca en el buque originalmente previsto, es importante conocer inmediatamente cuál será la nueva fecha.
4. Analizar los tiempos de llegada con margen
Si una mercadería tiene una fecha de entrega crítica en Argentina, conviene evitar trabajar con cronogramas demasiado ajustados.
5. Monitorear costos adicionales
No sólo hay que mirar el precio del flete. También pueden aparecer costos vinculados con almacenamiento, demoras o reprogramaciones.
6. Mantener comunicación con proveedores
Un importador que sabe cuándo estará lista su mercadería puede tomar mejores decisiones frente a una eventual modificación del embarque.





