La toma de contenido permite abrir y verificar físicamente una mercadería antes de oficializar el despacho. Conocé para qué sirve, cuándo conviene usarla y cuáles son los plazos para evitar sanciones.

¿Qué es la toma de contenido?
La toma de contenido es la apertura de los bultos en Aduana para revisar físicamente la mercadería y verificar qué contiene.
Este procedimiento permite obtener la información necesaria para realizar la declaración aduanera correcta antes de oficializar el despacho de importación.
En otras palabras, es el momento en el que el despachante revisa la carga para confirmar:
- qué producto llegó,
- en qué cantidad,
- en qué estado,
- si coincide con lo declarado por el proveedor.
Si lo que recibiste no coincide con la documentación, este proceso te evita multas, ajustes y complicaciones.
Plazos: por qué el tiempo es clave
La toma de contenido debe realizarse dentro de los 25 días desde la llegada del medio de transporte.
Pero si se usa el régimen de Ignorando Contenido, los tiempos cambian:
- Tenés 10 días hábiles desde el arribo para declarar que no conocés el contenido exacto.
- Si no se presenta a tiempo, el sistema rechaza la solicitud y puede iniciarse un proceso de rezago.
- Una vez aprobada la solicitud, obtenés un plazo adicional para realizar la verificación física.
- Si la mercadería no ingresó al depósito dentro de los primeros 10 días, el plazo se suspende y se retoma cuando entra el último bulto.
Si no cumplís los plazos, Aduana puede aplicar una multa del 1% del valor en aduana de la mercadería.
¿Qué es “Ignorando Contenido”?
“Ignorando Contenido” es básicamente la solicitud formal que permite abrir los bultos cuando desconocés parcial o totalmente qué contiene la carga.
Se usa cuando:
- hay dudas sobre el contenido,
- la documentación no coincide,
- hay productos defectuosos,
- existen bultos de más o de menos,
- o el proveedor avisó un error antes de la llegada.
Aplica para importaciones marítimas, aéreas y terrestres.
Durante el proceso:
- El despachante presenta el IGCO dentro del plazo legal.
- Aduana lo aprueba (si se presentó a tiempo).
- Se realiza la toma de contenido, verificando marcas, cantidades, modelos y estado real.
- Con esos datos se arma la declaración aduanera final, precisa y sin inconsistencias.
- El trámite se cancela automáticamente cuando se hace la verificación.
¿Cómo funciona el procedimiento?
1. Presentación de la solicitud
El despachante registra el IGCO en el sistema aduanero. Es obligatorio que:
- la mercadería haya arribado,
- no hayan pasado más de 10 días hábiles,
- exista el conocimiento de embarque original,
- y se presenten los documentos necesarios.
2. Verificación física
Se abre la carga en el depósito fiscal y se controla:
- cantidad real,
- estado,
- faltantes o sobrantes,
- referencias y modelos,
- cualquier diferencia con la documentación.
El despachante actúa como “verificador”.
3. Declaración aduanera
Con la información obtenida, se confecciona la destinación definitiva.
4. Libramiento de la mercadería
Si todo está correcto, la mercadería queda lista para liberar.
¿Cuándo conviene hacer una toma de contenido?
Aunque no siempre es necesaria, hay situaciones en las que conviene:
- Sabés que vienen faltantes o sobrantes.
- Recibís mercadería defectuosa.
- El proveedor te avisó que envió algo incorrecto.
- La documentación no coincide con lo embarcado.
- Necesitás verificar técnicamente la carga para una intervención de un tercero organismo.
En estos casos, la toma de contenido puede evitar:
- multas,
- infracciones,
- ajustes de valor,
- rechazos,
- e incluso que la mercadería quede en rezago.
Beneficios de realizarla
- Declarás exactamente lo que llegó, sin riesgos.
- Evitás infracciones por inconsistencias.
- Podés verificar la mercadería física antes de oficializar.
- Te protegés ante daños, robos o errores del proveedor.
- Podés intervenir al seguro si corresponde.
Desventajas
- Agrega costos operativos.
- Puede extender los tiempos de liberación.
- Implica presentar expediente, coordinar con depósito, pedir turno y esperar a Aduana.
Pero aun así, cuando la información no es clara o hay dudas, es más caro no hacerlo.
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